Encantados (Erés o Niños)

La línea de los Niños, cuyos miembros bajan en los centros de Umbanda, es de todas la más misteriosa. Esos espíritus infantiles nos sorprenden por la ternura, inocencia,  cariño y amor que vibran cuando bajan en sus médiums.

El arquetipo NO fue provisto por el lado material de la vida, pues un niño con sus 7, 8 o 9 años de edad, por más inteligente que sea, no está apta intelectualmente a orientar adultos atormentados por profundos desequilibrios en el espíritu o en su vida material.

Quien proveyó el arquetipo fueron los seres denominados “encantados de la naturaleza”. Su fundamento no está basado en espíritu de niños que desencarnaron, y sí en los niños encantados portadores naturales de misterios regidos por los sagrados Orixás. El arquetipo se fundamentó en los espíritus aún infantiles regidos por las madres Orixás, encantadas de la naturaleza, que los acogen en sus vastos reinos en la naturaleza en su lado espiritual y los amparan hasta que crezcan y alcancen una nueva escala evolutiva, ya como espíritus naturales.

Los espíritus que se manifiestan en la línea de los Niños atienden personas y las auxilian con sus pases, sus bendiciones y sus magias elementales, todo es hecho con alegría y simplicidad en cuanto juegan con sus carritos, muñecas, y otros juguetes bien caracterizadores de su arquetipo. Él es tan fuerte que en adultos encarnados sesudos se transfiguran y se tornan irreconocibles cuando incorporan su Niño. La presencia de esos espíritus infantiles es tan marcante que mudan el ambiente en poco tiempo, relajando todos aquellos que estén cerca de ellos.

El arquetipo “Niño” se fundamentó en la inocencia, en la sinceridad y en la ingenuidad de los seres encantados aún en la primera edad: la infantil. Y, caso no sepan, hay dimensiones enteras habitadas solo por espíritus en esa escala evolutiva, conocida, en el lado oculto de la vida, como “escala encantada”. En esas dimensiones de la vida están ellos y sus madres encantadas, todas ellas avocadas a la educación moral, conciencial y emocional, conteniendo sus excesos y direccionándolos en la senda evolucionista natural, pues ellos no serán enviados a la dimensión humana para encarnar. A ellas les compete suplirlos con lo indispensable para que no entren en depresión y caigan en el autismo o regresión emocional, muy común en estas dimensiones.

Hay algo muy fuerte por detrás del arquetipo y ese algo son los Orixás encantados, los regentes de la evolución de los espíritus aún en la “primera edad”, Guardianes de Puntos de Fuerza del Reino Elemental, y actúa sobre toda la humanidad, sin distinción de credos religiosos.

Estos seres encantados son nuestros hermanos más nuevos y mismo siendo puros, no son tontos, pues identifican muy rápidamente nuestros errores y fallas humanas. Y no se callan cuando en consulta, pues nos alertan sobre ellos. Luego, tienen noción de lo cierto y de lo errado. Ellos manipulan las energías elementales y son portadores naturales de poderes solo encontrados en los propios Orixás que los rigen.

Salve la Fuerza y Alegría de los Eres!