Guías Espirituales

Las entidades que actúan en la Umbanda no son apenas de una raza o religión. Vienen de todos los lugares de la tierra y traen consigo sus últimas enseñanzas religiosas, por ende, ya purificados de los tabúes creados por los encarnados. La Umbanda es una religión abierta a todos los espíritus, tantos encarnados cuanto desencarnados. Por ella fluyen millones de espíritus de todo el planeta, oriundos de las más diversas religiones y rituales místicos, mismos de religiones ya extintas, tal como la caldea, la sumeria, la persa, la griega, las religiones europeas, caucásicas y asiáticas. Ellos forman el Gran Círculo Místico del Grande Oriente. Son espíritus que no encarnan más, pero que quieren auxiliar a los encarnados y desencarnados en su evolución rumbo al Divino. El Ritual Africano entró con sus líneas de fuerzas actuantes, y los amerindios, tales como los indios brasileños, los incas, los aztecas y mayas, el norte-americano, entraron por haber sido extinguidos, o por estar en fase de extinción y no quisieron dejar perder el saber acumulado en los milenios en que vivieron en contacto con la Naturaleza. Por eso, tanto los negros africanos como los indios ya desencarnados, se unieron a la Línea del Oriente, y fundaron el Movimiento Umbandista o Ritual de Umbanda, el culto a las fuerzas puras de la Naturaleza como manifestación del Todopoderoso.

Están siempre dispuestos a oírnos y enseñar. Siempre cuidadosos y pacientes, no se incomodan con nuestra ignorancia a respecto de los misterios sagrados. Tienen un saber muy grande, pero consiguen comunicarse de una forma simple. Tienen el saber que nos falta, y la paciencia con nuestros errores que los encarnados no tienen. Son maravillosos por la simplicidad que nos pasan. Cada grupo de espíritus que acompaña un médium cuida de un grupo de personas, auxiliándolas en la medida de lo posible y de lo permitido por la Ley. Entran en choques con las falanges de las Tinieblas con un coraje que nos falta; sufren con las magias negativas de los sacerdotes de las tinieblas con resignación y serenidad, nunca pierden la fe en Dios, nada los atemoriza en el astral. Si un grupo de espíritus está en dificultades, otros intervienen en su auxilio, hasta que venza los choques con paciencia. Sufren cuando ven sus mediadores cometer errores que atrasan sus evoluciones. Lloran con nuestras pruebas y sonríen con nuestra alegría. Festejan nuestras victorias y se amargan con nuestras derrotas. Pulsan, como nosotros, por una rápida aproximación con el Creador.

Cuando los regentes planetarios crearon la Umbanda y codificaron como «espiritualista», la abrieron para todos los espiritus que quisiesen actuar a través de ella junto a los encarnados. Lo que fue codificado, es que las religiones antiguas tendrían la oportunidad de crear líneas de trabajos espirituales y magísticas, que actuarían sobre la regencia de los Orixás, pero recurrirían a sus propios conocimientos y a los misterios de las divinidades intermediarias que los regían.

Asi surgieron muchas líneas de trabajos y todas fueron englobadas en el grado líneas de:

  • Caboclos
  • Preto-Velhos
  • Eres
  • Baianos
  • Gitanos
  • Boiadeiros
  • Sirenas
  • Marineros
  • Exus y Pombagiras
  • Exu Mirim y Pombagira Mirim
Cuando damos pruebas de que estamos aptos a soportar las cargas de orden espiritual, forman grandes falange de trabajo a nuestro alrededor.
Cuánta grandeza en la humildad de los servidores invencibles de la Luz y da ley!

La Umbanda, más de que cualquier otra, es de hecho la religión de los espíritus. ¡De todos los espíritus!