Medium en la Umbanda

Mediumnidad

Mediumnidad es la facultad que una persona posee para establecer una comunicación entre los dos planos de la vida: el espiritual y el material. Esta comunicación varía de acuerdo al desenvolvimiento espiritual del médium.

La mediumnidad siempre existió como canal comunicante entre los dos planos de la vida (profetas, pitonisas, oráculos). La mediumnidad y la magia caminan junto con la religiosidad. Siendo de esta forma, o es aceptada por las religiones establecidas o es combatida desesperadamente (inquisición, conversión cristiana obligatoria) juzgando cualquier tipo de mediumnidad como manifestaciones demoníacas.

Todo médium era considerado un “demonio” por causa de sus cualidades espirituales. En griego, daimon significa espíritu. Más tarde ese significado fue alterado y daimon pasó a ser demonio o seres infernales.  Pentecostés (católicos) comenzaron a incorporar de forma caótica y desordenada, espíritus que profetizaban, hacían previsiones y se comunicaban en lenguas antiguas, siendo alabados como “manifestaciones del Espíritu Santo de Dios”, manifestaciones estas que suceden en todos los templos o centros de estudio y son muy bien ordenadas en el Espiritismo, en la Umbanda y Candomblé.

El “Espíritu Santo de Dios” no incorpora en ninguna persona, pues es en sí el propio magnetismo y energía divina existente en todas las personas y que, en muchas de ellas, sirve de medio para que las incorporaciones sucedan.

Medium en la Umbanda

El médium de Umbanda, es la llave del ritual de Umbanda en el plano material. Por eso, el médium inicial, todavía de frágil constitución íntima y emocional, debe merecer de los hijos de fe más antiguos, toda la atención, cariño, paciencia y respeto cuando adentran en el espacio interno de las tiendas, pues es más un hijo de la Umbanda que es “dado” a luz. Del lado espiritual, todo el apoyo le es dado, pues los espíritus guías saben que este es el período en que más frágil se siente un ser que trae la       Mediumnidad.

Para el médium inicial, este es un período de transición, donde todos sus valores religiosos anteriores de nada le valen, pues otros valores le están siendo presentados. Es, por tanto, un período extremamente delicado. Algunos millones de hijos de Fe, con un potencial mediúmnico magnífico, ya fueron perdidos para otros rituales, porque los directores de las tiendas no dieron la debida atención al “factor médium” del ritual de Umbanda, así como no atendieron para el hecho de que aquellos hijos que les son enviados por el plano espiritual, en el lado material dependen fundamentalmente de los Sacerdotes responsables. Ha llegado el momento de que todos los médiums, dirigentes espirituales, impriman en sus trabajos más una vertiente de la Umbanda Sagrada: el adoctrinamiento de los hermanos y las hermanas que acuden a las tiendas en los días de trabajo, pues muchos de los hijos de Fe, todavía no poseen la menor noción de lo que sea su propia religión: la Umbanda. Muchos hijos de Fe, movidos de nobles y dignificantes intenciones, buscan en las lenguas la explicación del término “Umbanda”. Algunos llegan a nadar en el pasado ancestral en busca del real significado de esta palabra. No hay de oposición de nuestra parte, pero mejor harían y más adorable serían sus esfuerzos ante los ojos de los Orixás, caso que ya hubiesen acertado con el verdadero sentido del término “Umbanda”. Umbanda significa: el sacerdocio en sí mismo, en el médium que sabe lidiar tanto con los espíritus cuanto con la naturaleza humana.

Umbanda es el portador de las cualidades, atributos y atribuciones que le son otorgadas por los señores de la naturaleza: ¡los Orixás! Umbanda es el vehículo de comunicación entre los espíritus y los encarnados, y solo un Umbanda está apto a incorporar tanto los del Alto, cuanto los del Bajo, así como los del Medio, pues él es, en sí mismo, un templo. Umbanda es sinónimo de poder activo; de curador; de consejero; de intermediados; de hijo de Fe; de sacerdote. Umbanda es la religiosidad del religioso; es el sacerdote actuante, que trae en sí todos los recursos de los templos de ladrillos, piedras o concreto armado; Umbanda es el más bello de los templos, donde Dios más aprecia estar: en el íntimo del ser humano. Umbanda proviene de “m’banda”, el sacerdote, el curador. Umbanda es el sacerdocio en el más completo significado de la palabra, pues coloca al médium en la posición de “donador” de las cualidades de sus Orixás, que, imposibilitados de hablar directamente al pueblo, hablan a partir de sus templos humanos: los hijos de Fe. Por eso, los dirigentes espirituales, deben mirar a todos los que llegan, no como seres perturbados, pero si como hermanos en Oxalá que desean “dar pasaje” a las fuerzas de la naturaleza que les llegan, pero encuentran sus templos (Mediumnidad) ocupados por opiniones inculcados en ellos, a través de siglos y siglos que estuvieran alejados de sus ancestrales Orixás. No los confundan más diciendo a ellos que tienen Orixá peleando por la cabeza de ellos, o que Exú está cobrando alguna cosa. Muéstrenle que el Orixá es una divinidad, pero es más que esto: Orixá es la naturaleza divina manifestándose de forma humana ante los espíritus humanos.

Aclaren a los hijos recién llegados que se sienten incómodos, que esto no tiene nada de malo, pues hay todo un santuario aprisionado en su interior que está intentando explotar a través de sus mediumnidades magníficas. Conversen demoradamente con ellos y procuren mostrarles que Umbanda no es la cura para todos los males del cuerpo y de la materia, pero sí el aflorar de la espiritualización sofocada por milenios y milenios de ignorancia y divorcio para con las cosas del espíritu. Explíquenles que deben preservar su corona (cabeza), pues es en ella que la luz de los Orixás les llega y los libera de los vicios de la carne y del materialismo brutal. Y que, como templos, deben mantener limpio su interior, pues allí hay una centella divina animada por el fuego divino que a todo purifica y que lo purificará siempre que entregue su corona a su Orixá.

Enseñen a los médiums que ellos traen consigo, todo un templo ya santificado y que en él se asientan los Orixás sagrados y que a través de ese templo muchas voces pueden hablar y serán oídas, pues Umbanda proviene de “m’banda”: sacerdote. Y el médium es un sacerdote, un “m’banda”, un Umbanda.