Sirenas

Entre las varias líneas de Umbanda, tenemos la línea del pueblo del mar: las Sirenas. Estas entidades espirituales, cuando incorporan, no acostumbran hablar. Emiten un sonido que imita un canto, pero es un mantra repetido todo el tiempo.

Quien las vio, las describió tal como en los mitos sobre las sirenas griegas: mitad mujer, mitad pez! Tienen los cabellos largos y la parte mujer es bellísima!. Esos espíritus “mitad-mitad” que viven en el mar son tan intrigantes que, o creemos en el mito de las sirenas o quedamos sin explicarlos. Pero la espiritualidad superior nos explica ese misterio de esta forma: en la creación divina hay tantas formas de vida que no debemos sorprendernos con ninguna de ellas y sí entenderlas.

Hay en la creación dimensiones de la vida que son, en sí, realidades plenas y destinadas a formas de vida específicas. También hay dimensiones que no tienen inicio o fin, pues son infinitas y totalmente acuáticas. Son océanos, solo océanos, tal como los conocemos aquí en la Tierra, y dentro de ellos hay tanta vida que Dios creó.

La evolución nos enseña que, para caminar sobre la tierra, tenemos que tener piernas y que, para vivir en el agua, se debe tener aletas. Espíritus que siempre vivieron y evolucionaron dentro del agua también recibieron de Dios todo lo que precisaban para adaptarse al medio destinado a ellos.

La mitad humana indica que son espíritus. La mitad pez indica que se adaptaron al medio durante sus evoluciones. Son seres “encantados” de la naturaleza acuática y también están evolucionando”. Son como Dios quiso que fuesen, y punto
final.

Esas Sirenas, como todos los del mar, son regidas por Yemanjá. Ellas la sirven con dedicación y amor y gustan de nosotros porque, después de concluir el eslabón encantado de la evolución, irán para el eslabón natural donde, como la mariposa que sale de su cáscara, también dejarán de tener ese cuerpo de pez, de la cintura para abajo, y tendrán de ahí en adelante un cuerpo femenino igual al de los espíritus humanos. En la evolución todo es transitorio y basta conocer esa transición para no sorprendernos con nada.

Esas sirenas no son como las leyendas, que las describieron como seres que atraen los pescadores by los arrastran para el fondo del mar, desapareciendo con ellos. Son solo seres de naturaleza acuática, pero en su lado espiritual, pues en el lado material son solo leyendas porque no pertenecen a él. Esos espíritus híbridos son poseedores de formidables poderes que, si colocados en nuestro auxilio, mucho nos ayudarán.

En la Umbanda, Yemanjá es la dueña del mar y tiene su jerarquía de auxiliares, que son los Exus, Pombagiras, Exus-Mirins y Pombagiras-Mirins del mar; que son los Marineros, los caboclos y las Caboclas del mar. Y hay Sirenas, que son seres encantados que, se incorporan en sus médiums, algunas quedan sentadas de lado, otras quedan de pie. Las que quedan en pie, tal como los marineros, se mueven con paso de danza y hacen una linda coreografía mágico-religiosa, pues, en sus movimientos, van recogiendo todas las cargas negativas de sus médiums y de la asistencia de los centros.

Muchos autores umbandistas ya las describieron como higienizadoras y eso es correcto, pues tiene un poder de limpieza y purificación inigualable por las otras líneas de Umbanda. El arquetipo es poderoso, no tengan dudas.

Trae un inmensurable poder de realización, colocado a la disposición de todos, eso es cierto.

Salve las Sirenas!

Salve nuestra madre Yemanjá!